La Universidad de Granada (UGR) ha aprobado y puesto en marcha un Plan de contingencia institucional ante la crisis en Ceuta que se centra en algunos aspectos concretos y esenciales: reforzar la seguridad de la comunidad universitaria y de las instalaciones; reducir la incertidumbre entre estudiantes y sus familias, PDI y PTGAS; facilitar la incorporación a Ceuta del estudiantado de fuera de la ciudad autónoma, con especial atención al de nuevo ingreso; garantizar información oficial y actualizada; preservar, siempre que las condiciones lo permitan, la normalidad y presencialidad de la actividad universitaria; prever soluciones académicas y organizativas para posibles incidencias; y garantizar que ningún miembro de la comunidad universitaria resulte perjudicado como consecuencia directa de incidencias extraordinarias de movilidad, seguridad o funcionamiento de los servicios esenciales.
Este plan, que estará activo hasta que desaparezca la situación de crisis, afecta a una comunidad universitaria conformada por 1.755 personas, que se dividen en 1.597 estudiantes de grado y máster, 150 docentes e investigadores y 26 miembros del equipo de personal técnico, de gestión y de administración y servicios, además de varias decenas de estudiantes del aula permanente de formación abierta de la UGR y diversos investigadores con cargo a proyectos. Del total del estudiantado, alrededor de 900 estudiantes proceden de la Península y de otros territorios, por lo que deben desplazarse a Ceuta para desarrollar presencialmente su actividad académica.
Pedro Mercado, rector de la UGR, ha explicado en la mañana de este martes las líneas principales y objetivos de este plan. Mercado ha recordado que este lunes visitó, junto al vicerrector para los campus de Ceuta y Melilla Salvador del Barrio la ciudad y, además de reunirse con las autoridades locales, mantuvo un encuentro de más de cuatro horas con miembros de la comunidad universitaria para conocer directamente sus preocupaciones. Según ha comentado, las principales demandas trasladadas se centran en garantizar condiciones de seguridad adecuadas para el desarrollo de la actividad académica y para los desplazamientos diarios de estudiantes, profesorado y personal técnico, de gestión y de administración y servicios. “Todo será poco para acompañar y para estar cerca de una población, de una comunidad universitaria que en estos momentos está viviendo momentos muy, muy difíciles”, ha dicho el rector. Y por ello, ha añadido, “Tenemos la responsabilidad de estar, de acompañar y también de contribuir desde la universidad”.
El rector ha señalado que el plan se ha diseñado a partir de ese proceso de diálogo y escucha directa y que persigue que el campus siga siendo un espacio seguro en el que pueda mantenerse la actividad universitaria en las mejores condiciones posibles. Asimismo, ha destacado la importancia de acompañar a una comunidad universitaria que está viviendo una situación muy difícil y contribuir a reducir la incertidumbre existente entre estudiantes y familias.
A partir de ahí, el plan, ha aclarado, se articula en tres grandes ámbitos de actuación como son el reforzamiento de la seguridad, el ámbito docente y el bienestar emocional de la comunidad universitaria.
En el ámbito de la seguridad, considerado prioritario, se prevé un incremento de los efectivos de vigilancia, el establecimiento de accesos más controlados y la adaptación de los horarios académicos para favorecer los desplazamientos de la comunidad universitaria en franjas consideradas más seguras. Mercado ha dicho que “el objetivo es hacer del campus de la Universidad de Granada en Ceuta un espacio seguro". La UGR, ha añadido, trabaja además de forma coordinada con el Gobierno de la Ciudad y con la Delegación del Gobierno para mejorar las condiciones de seguridad en el entorno del campus y en los trayectos habituales del estudiantado, especialmente entre los alojamientos y las instalaciones universitarias. En este sentido, la adaptación de horarios pretende facilitar que la actividad universitaria se desarrolle en momentos del día que permitan realizar los desplazamientos de ida y regreso en las mejores condiciones de seguridad posibles.
En el ámbito docente, se ha decidido retrasar una semana el inicio de las clases. El acto institucional de apertura del curso se mantendrá el día 21, mientras que la actividad académica comenzará el 22 de septiembre. La previsión es que la docencia se desarrolle prioritariamente de forma presencial, aunque con medidas de flexibilidad que permitan atender las distintas circunstancias personales del estudiantado y profesorado. Asimismo, cada centro y titulación podrá adaptar horarios y organizar modalidades complementarias de apoyo a la enseñanza cuando resulte necesario. El objetivo es que ningún estudiante vea comprometido el seguimiento de sus estudios por dificultades derivadas de la situación actual.
El tercer ámbito primordial está centrado en el bienestar emocional de la comunidad universitaria. La Universidad de Granada pondrá en marcha un servicio de atención psicológica telefónica y de manera presencial si fuera necesario, y promoverá actividades orientadas a afrontar situaciones de ansiedad, estrés e incertidumbre derivadas de las circunstancias actuales. Estas medidas se complementarán con espacios de escucha y apoyo y con acciones orientadas a reforzar el acompañamiento a las personas que puedan verse más afectadas por la situación de emergencia.
La institución revisará el plan de contingencia de forma permanente y, como mínimo, cada quince días, con el fin de adaptar las medidas a la evolución de la situación y mantener la coordinación con las autoridades competentes. Según ha explicado el rector, la voluntad de la UGR es ofrecer certidumbre y capacidad de respuesta ante un escenario cambiante, preservando en todo momento la seguridad de la comunidad universitaria y la continuidad de la actividad académica.
