El complejo narcotúnel hallado por la Policía Nacional tenía 19 metros de profundidad
- Camuflado detrás de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, el túnel tenía tres niveles, en concreto, pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos y una línea final hacia Marruecos, y su elaborado diseño permitía trasladar los fardos de hachís sin contacto visual directo entre los participantes en el alijo
Dos personas lideraban la red. Uno desde Marruecos, considerado el “narcoarquitecto” y “patrón de los túneles”, también es el presunto responsable del otro túnel descubierto el pasado año. Otro en Ceuta -donde se negociaban los envíos y se cerraban los acuerdos- dueño de toda la droga intervenida
Más de 250 agentes se desplegaron en diferentes puntos de Andalucía, Galicia y Ceuta, en un operativo que se ha saldado con un total de 27 detenciones, más de 17 toneladas de droga intervenida, 1.430.000 euros en efectivo, 66 equipos de comunicación y 15 vehículos de lujo
Una amplia operación de la Policía Nacional contra la denominada por los investigadores “red de redes del hachís” ha permitido localizar en Ceuta una compleja infraestructura subterránea destinada a introducir toneladas de estupefaciente en nuestro país. El narcotúnel, con un acceso camuflado detrás de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, tenía tres niveles –pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos y una línea final hacia Marruecos-, y un sistema de raíles, vagones, poleas y grúas para mover palets de hachís. Este sistema permitía a los narcos importar toneladas de hachís de la forma más segura, avalando así los envíos.
La localización del narcotúnel, oculto bajo una nave industrial, ha desvelado que su elaborado diseño permitía trasladar los fardos de hachís sin contacto visual directo entre los participantes en el alijo. Para su correcto funcionamiento, la organización había instalado sistemas de bombeo e insonorización que mantenían operativa la infraestructura sin levantar sospechas.
Desde la entrada del túnel había que descender por un pozo hasta un nivel intermedio donde se apilaban los fardos de hachís en palets antes de su extracción hasta el exterior, en lo que se conocía como la “narcodespensa”. Allí los fardos eran preparados y almacenados tras subirlos, gracias a un sistema de grúas y poleas diseñado para mover cargas pesadas, desde un nivel inferior. En este nivel es donde empezaba el laberinto propio de una mina. Estaba perfectamente estructurado vagones que se movían a través de un sistema de raíles de compleja construcción y propio de obras de ingeniería perfectamente diseñadas.
Para poder mantener el túnel operativo se precisaban dos potentes bombas de achique para el agua, debido a la existencia de depósitos naturales de agua subterránea. Este sistema estaba permanentemente en funcionamiento sin ser percibido por personas ajenas gracias al perfecto acondicionamiento de insonorización de la nave.
Meses de investigación logran desactivar el corredor soterrado de la droga al servicio de las organizaciones criminales internacionales
Para llegar hasta la completa desarticulación del entramado, la Policía Nacional ha desarrollado la operación en varias fases, dando comienzo en febrero de 2025 tras centrar sus pesquisas en una organización criminal asentada en Ceuta con capacidad para mover grandes cantidades de hachís hacia la península y Europa. Los dispositivos de vigilancia permitieron identificar la cúpula del entramado. Dos personas lideraban la red. Uno desde Marruecos, detenido la noche del día 26 de marzo, considerado el “narcoarquitecto” y “patrón de los túneles”, también presunto responsable del otro túnel descubierto el pasado año. Otro en Ceuta -donde se negociaban los envíos y se cerraban los acuerdos- dueño de toda la droga intervenida.
Un incendio en una vivienda de la barriada del Príncipe Ceuta ocurrido pocos meses más tarde permitió la intervención de 510 kilogramos de hachís y vincular directamente el inmueble con la logística del grupo. Durante los meses de mayo y junio la red demostró su capacidad para realizar transportes masivos mediante camiones de gran tonelaje. Los agentes interceptaron 432 kilos de hachís en el barrio de Cabrerizas Altas. Pero la mayor aprehensión tuvo lugar en junio, cuando se incautaron en Almería 15000 kilos del mismo estupefaciente en un tráiler procedente de Nador.
Haciéndose hincapié en determinar todas las vías de transporte, en verano se descubrió el uso de Embarcaciones de Alta Velocidad (EAV) para introducir droga por las costas andaluzas y el río Guadalquivir. Se detectaron contactos del principal responsable de los narcotraficantes con activos coordinadores de narcolanchas que operan en La Línea de la Concepción, así como con otros individuos afincados en Galicia y comprometidos en el transporte de la droga con pesqueros. En agosto cerraron el acuerdo para importar la droga hasta Galicia, al haber sido atacada la ruta del sur con la caída de las 15 toneladas.
En el último trimestre del año, la investigación reveló la peligrosidad y la expansión geográfica de la red. En noviembre, tras una persecución en la zona de Málaga, se intervinieron 480 kilogramos de hachís transportados en una furgoneta de la organización. Un mes más tarde ya barajaban la opción del túnel como método principal para la introducción del narcótico en España.
Con todas las evidencias en poder de los investigadores se planificó un amplio operativo en el que más de 250 agentes ejecutaron 29 entradas y registros en domicilios de Ceuta, Málaga (Marbella), Huelva (Villablanca), Cádiz (Los Barrios) y Pontevedra, donde se han aprehendido otros 228 kilos de hachís adicionales y 88 de cocaína en un trastero. La investigación, bajo la tutela del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 3 y la Fiscalía de Ceuta, se ha saldado con un total de 27 detenciones, más de 17 toneladas de droga intervenida, 1.430.000 euros en efectivo, 66 equipos de comunicación y 15 vehículos de lujo.