La Real Academia Nacional de Medicina de España ha alertado de que la entrada en Ceuta el 30 y el 31 de julio de "unas 75.000 personas" y la permanencia en la ciudad de hasta 10.000 genera diferentes riesgos de transmisión de enfermedades infecciosas, así como un impacto sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios.
A su juicio, "desde la perspectiva de la Medicina humanitaria, las enfermedades que afectan a las poblaciones emigrantes pueden agruparse en tres categorías: las propias del lugar de origen, las adquiridas durante el proceso migratorio y las contraídas tras el asentamiento en el lugar de destino". En el caso analizado, se trata "mayoritariamente de una población joven y sana de origen marroquí, por lo que, sin excluir otros procesos posibles, adquieren especial relevancia las patologías derivadas del propio desplazamiento, particularmente las de carácter traumático".
Sin embargo, "en determinados grupos, sobre todo entre las personas procedentes de África subsahariana, deben considerarse asimismo enfermedades propias del desplazamiento prolongado en condiciones extremas como sarna, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual, además de problemas de agotamiento físico y psicológico".
Por último, las enfermedades en el punto de acogida, en este caso, serían las propias del hacinamiento y sin higiene, amplificando así las importadas por otros convivientes. La respuesta sanitaria más eficaz "para evitar la propagación de infecciones" es "proporcionar una acogida digna pues el saneamiento, el agua, la alimentación y el alojamiento no son solamente cuestiones sociales o migratorias: en este momento son intervenciones de Salud Pública".
"Todo se debe acompañar", ha recomendado, "de un triaje de aquellos que estén padeciendo alguna enfermedad (en especial los subsaharianos por su largo proceso migratorio) y, por supuesto, con las medidas políticas que correspondan según la legislación vigente, con sus excepcionalidades si las hubiere, para reducir el foco de riesgo a la mayor brevedad posible".
Demanda sanitaria extraordinaria
Sobre "el posible impacto de la demanda extraordinaria sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios" ha advertido que "puede traducirse en un aumento sostenido de la carga de trabajo y del esfuerzo físico y psicológico del personal sanitario, aspecto a ser tomado en serio durante la crisis con refuerzos humanos y, llegada la necesidad, con seguimiento por especialistas".
"La determinación del nivel de respuesta no debe basarse únicamente en el número de pacientes o en la ocupación hospitalaria: deben valorarse conjuntamente el volumen y la evolución de la demanda asistencial, las hospitalizaciones, la ocupación y reserva efectiva de camas, las necesidades de personal y de turnos extraordinarios, las posibles derivaciones, los riesgos específicos de salud pública, la capacidad de mantener la actividad ordinaria y la evolución temporal de la situación", ha advertido.
También opina que "deberán considerarse las circunstancias sociales y ambientales que puedan incrementar la demanda o dificultar la respuesta sanitaria, como el hacinamiento, la falta de alojamiento adecuado o las necesidades de saneamiento"
La Real Academia Nacional de Medicina de España ha expresado su "apoyo solidario a la ciudad de Ceuta y a todos los profesionales sanitarios implicados en la resolución de los problemas médicos y de salud pública existentes en dicha ciudad" y ha anunciado que incluirá en su agenda de análisis y debates "el estudio científico, médico y sanitario del problema planteado".
