El Observatorio de Ceuta y Melilla considera que el incremento de las entradas irregulares registrado en los últimos días en Ceuta "pone de manifiesto el agotamiento de la estrategia seguida hasta ahora para afrontar la presión migratoria sobre la ciudad". La situación actual exige, a su juicio, "una respuesta que vaya más allá de la gestión de episodios puntuales y combine el fortalecimiento de la protección de la frontera, una mayor implicación de la Unión Europea y una revisión de la política desarrollada con Marruecos".
"Lo que estamos viendo estos días no es un episodio aislado, sino la intensificación de una presión migratoria que viene produciéndose desde hace meses. Ceuta necesita una respuesta estratégica, no únicamente una respuesta de emergencia", afirma Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla.
Aunque la atención mediática se ha intensificado en las últimas jornadas, la presión migratoria irregular sobre Ceuta no constituye un fenómeno nuevo. Desde comienzos de año se viene produciendo un flujo continuado de entradas, especialmente por vía marítima, que evidencia las limitaciones de una frontera que no dispone de medios acordes con su importancia estratégica como frontera exterior de España y de la Unión Europea.
A juicio del Observatorio, esta realidad !pone de manifiesto tanto carencias materiales como la ausencia de una estrategia política e institucional capaz de anticipar y responder eficazmente a un desafío que se ha ido agravando de forma progresiva". "Resulta prioritario reforzar las infraestructuras de control fronterizo, revisar los dispositivos de vigilancia y dotar a la frontera de los recursos necesarios para garantizar su seguridad y su eficacia", advierte.
«Ceuta no es únicamente una frontera española; es una frontera exterior de la Unión Europea. Su protección debe asumirse como una responsabilidad compartida y eso exige una implicación mucho mayor de las instituciones europeas», señala Echeverría.
El Observatorio considera que la estrategia desarrollada hasta ahora por el Gobierno de España no ha logrado frenar el incremento de la presión migratoria ni reducir la vulnerabilidad de la frontera de Ceuta. La evolución de los últimos años —marcada por las dificultades para consolidar la aduana comercial, las incidencias en el régimen fronterizo y las reiteradas reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y otros territorios españoles— pone de manifiesto la necesidad de revisar en profundidad la política seguida con Marruecos y adoptar una posición más firme y coherente en defensa de los intereses españoles y europeos.
El Observatorio considera igualmente que la respuesta institucional ha estado excesivamente centrada en la gestión de cada episodio concreto, sin desarrollar una estrategia sostenida que permita anticipar situaciones como la actual y reforzar la posición de España en una de las principales fronteras exteriores de la Unión Europea.
Asimismo, el Observatorio estima que la limitada implicación de la Unión Europea en la frontera de Ceuta resulta difícilmente compatible con la importancia estratégica que esta representa para la seguridad y la integridad del espacio Schengen. La protección de esta frontera no puede recaer exclusivamente sobre España, sino que debe asumirse como una responsabilidad compartida por el conjunto de la Unión.
En este contexto, el Observatorio considera necesario evaluar todas las medidas que contribuyan a proteger de forma más eficaz la frontera y a responder ante actuaciones que cuestionen su normal funcionamiento. Entre las opciones que deberían analizarse figura la suspensión de la Operación Paso del Estrecho —conocida desde Marruecos como Operación Marhaba— en su dimensión de Ceuta, que es donde la crisis está teniendo lugar, mientras no existan condiciones de plena reciprocidad y respeto institucional en la relación bilateral. Esta medida constituiría una señal clara de la necesidad de revisar el actual marco de relaciones entre ambos países.
«España necesita una política estable para Ceuta que combine seguridad, diplomacia y una mayor implicación europea. El objetivo no puede ser gestionar cada crisis cuando se produce, sino reducir la vulnerabilidad estructural de la frontera y reforzar la posición de España y de la Unión Europea en este espacio estratégico», concluye Carlos Echeverría.
El Observatorio de Ceuta y Melilla considera que la situación actual demuestra que el modelo seguido hasta ahora ha llegado a sus límites. España necesita una estrategia de Estado que refuerce la protección de la frontera de Ceuta, incremente la implicación de la Unión Europea y redefina el marco de relaciones con Marruecos desde la defensa de los intereses nacionales y europeos. Solo desde una visión de largo plazo será posible afrontar con mayor eficacia los desafíos presentes y futuros que afectan a la frontera sur de Europa.
