La operación se produjo durante una inspección rutinaria de vehículos. Tras mostrar el conductor una actitud sospechosa, los agentes decidieron realizar un registro exhaustivo del automóvil. El perro detector de narcóticos marcó de manera insistente la zona lateral inferior del coche. Después de efectuar una inspección técnica de la estructura, los agentes descubrieron un sofisticado doble fondo localizado en el hueco de las taloneras.
La sustancia estaba distribuida en 57 bloques compactos de hachís con un peso total de 26.800 gramos; gracias a la pericia del guía canino y su can, se pudo hallar la sustancia referida. El conductor ha sido detenido por un presunto delito contra la salud pública, siendo puesto a disposición judicial junto a la sustancia y vehículo intervenido
