UGT reclama una "respuesta firme" tras otra agresión verbal a un conductor de autobuses urbanos
UGT Servicios Públicos de Ceuta ha manifestado este sábado su "más firme condena" por la agresión verbal sufrida por un conductor del servicio de autobuses urbanos de Amgevicesa mientras prestaba servicio en la línea 1. "Lo ocurrido no puede considerarse un hecho aislado. Al contrario, refleja una situación que empieza a repetirse con demasiada frecuencia y que está afectando a quienes, cada día, trabajan para garantizar un servicio público esencial", ha advertido.
El sindicato ha "apoyado" al trabajador afectado, así como a su familia y a toda la plantilla de la sociedad municipal. "Quienes están al volante de un autobús", ha subrayado, "no solo conducen un vehículo; también asumen la responsabilidad de transportar a cientos de personas cada día en condiciones de seguridad. Merecen desarrollar su trabajo con tranquilidad y con el respeto que corresponde a cualquier empleado público".
Desde el punto de vista de la central, "la verdad es que resulta preocupante comprobar cómo este tipo de comportamientos se están convirtiendo en una realidad cada vez más habitual". "Desde UGT-SP llevamos tiempo advirtiendo de que las agresiones, especialmente las verbales, ya no son episodios puntuales", ha remarcado.
"Consideramos imprescindible", ha añadido, "que el protocolo de actuación frente a agresiones aprobado en el Comité de Seguridad y Salud se aplique de manera efectiva y sin demoras". Al mismo tiempo, ve necesario "revisar las medidas de prevención existentes, reforzar la protección de la plantilla y actuar con absoluta firmeza frente a cualquier conducta violenta, ya sea física o verbal, emprendiendo las acciones legales que correspondan cuando se produzcan este tipo de hechos". Del mismo modo, ha reclamado "impulsar campañas de sensibilización que recuerden a la ciudadanía la importancia de respetar a los profesionales del transporte público".
"La inmensa mayoría de quienes utilizan el autobús urbano lo hacen con respeto y civismo, y ese comportamiento es el que debe seguir siendo la norma. Sin embargo", ha concluido, "la actitud de unos pocos no puede terminar deteriorando la convivencia ni poner en riesgo la integridad de quienes desempeñan una labor imprescindible para el funcionamiento diario de nuestra ciudad".