‘Mi cuerpo es un tesoro’ refuerza la prevención de la violencia sexual infantil desde las aulas
La Fundación Márgenes y Vínculos ha presentado este viernes una nueva edición del programa educativo 'Mi cuerpo es un tesoro', presente en la ciudad desde 2018, para "seguir formando a alumnado, familias y profesorado en la prevención y detección de la violencia sexual infantil". La iniciativa está subvencionada por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales con cargo a la convocatoria del 0,7 del IRPF.
La violencia sexual contra la infancia continúa siendo "una de las formas más graves y silenciadas de vulneración de derechos" y ante esa realidad la Fundación Márgenes y Vínculos mantendrá en Ceuta una iniciativa educativa que lleva años trabajando en los centros escolares para dotar a niños, niñas y adolescentes, así como a sus familias y al profesorado, de "herramientas para prevenir, identificar y actuar ante posibles situaciones de violencia sexual".
Según el Consejo de Europa, uno de cada cinco menores sufrirá alguna forma de violencia sexual antes de alcanzar la mayoría de edad. Esta realidad incluye distintas manifestaciones, como abusos, agresiones, explotación sexual, pornografía infantil, captación online o coerción sexual a través de internet. La detección de la violencia sexual infantil resulta especialmente compleja por el silencio, la manipulación y la relación de confianza que suelen rodearla. En un alto porcentaje de los casos, la víctima conoce a su agresor, que con frecuencia pertenece al entorno familiar o cercano.
Esta circunstancia, unida a la indefensión propia de la edad, hace que muchas situaciones no se verbalicen de inmediato y que la intervención llegue tarde. Además, los entornos digitales han incorporado nuevas formas de riesgo, como el grooming, la sextorsión o la exposición temprana a contenidos sexuales inapropiados. Los expertos advierten de que muchas de estas situaciones permanecen ocultas, lo que obliga a reforzar la prevención, la sensibilización y la capacidad de detección tanto en las familias como en los entornos educativos.
Las consecuencias para las víctimas pueden ser profundas y duraderas, afectando a su bienestar emocional, a su autoestima, a su desarrollo evolutivo y a su salud mental. Sentimientos como la vergüenza, el miedo o la culpa dificultan aún más la revelación de lo ocurrido y la búsqueda de ayuda. Frente a esta realidad, el programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’ se enmarca en las estrategias de protección impulsadas en la ciudad y apuesta por el ámbito educativo como espacio fundamental para generar entornos seguros, promover el buen trato y favorecer la detección precoz.
Desde su puesta en marcha en 2018, la iniciativa ha llegado a 15.609 personas beneficiarias directas entre alumnado, profesorado y familias. Solo en su última edición, el programa formó a 1.425 menores y sus familias, además de capacitar a 146 profesionales de la educación en la detección y actuación ante posibles situaciones de violencia sexual infantil.
La puesta en marcha de iniciativas de este tipo responde también a lo establecido en la Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI), que sitúa la prevención, la detección precoz y la creación de entornos seguros como pilares fundamentales para garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes.