Ceuta enmudece para recordar a Sánchez-Prado en medio de la mayor crisis de su historia
Un acto sencillo, sin declaraciones, sin grandes dispendios: así ha sido -como cada año- el homenaje que las autoridades han oficiado este 5 de septiembre en torno a la figura del que fuera el último alcalde de Ceuta de la era republicana. Antonio López Sánchez-Prado ha vuelto a copar los respetos de varias decenas de conciudadanos en el que ha sido el nonagésimo aniversario de su fusilamiento, acaecido en 1936. La siempre serena estatua del decano edil ajusticiado a manos del bando sublevado ha sido, de nuevo, el punto de encuentro de todos cuantos han tenido a bien acudir a la ceremonia en señal de un duelo que, por su significancia, se presta casi a obligatoriedad.
El encargado de encabezar la función ha sido Juan Vivas. Junto a él, han tomado parte en la cita el resto de miembros de la Mesa de la Asamblea, varios de los diputados del plenario y el presidente del Colegio de Médicos, Enrique Roviralta. Quienes, como de costumbre, no han secundado la convocatoria son los integrantes de VOX y de Ceuta Ya!; tampoco el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano.
Cabe recordar que la decisión de rendir tributo al regidor más querido de la historia de nuestra ciudad -con permiso del propio Vivas- emanó de la Asamblea allá por 2016. Entonces, la sede de la soberanía popular caballa acordó honrar a Sánchez-Prado cada quinto día de septiembre a través de "un acto alejado de partidismos", uno que sirviera para "unir a ciudadanos, fuerzas políticas, sindicales y sociales en torno a una de las figuras que mejor representa los valores de la libertad y la democracia".
Pese a que no es habitual que se luzcan símbolos durante el acto, esta vez, dada la coyuntura, los presentes han decidido exhibir tanto la enseña nacional como la bandera de la ciudad autónoma.