La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha defendido que su departamento ha estado “desde el primer momento” trabajando en la gestión de la crisis desatada el pasado 30 de julio, primero con una dotación extraordinaria de 6,5 millones para que fuera Cruz Roja la encargada de atender a los inmigrantes irregulares que siguen en Ceuta, cuyo número no se ha atrevido a precisar, ni siquiera solo en el CETI y la playa del Trampolín.
Hasta la fecha la institución humanitaria ha realizado más de 4.000 asistencias sanitarias y reparte un número similar de kits de comida cada día. “Este lunes se van a desplegar varios dispositivos de atención humanitaria temporales en la explanada de embolsamiento, cedida por la Ciudad, y en la Hípica, la parcela 'del guano' y el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería, estos últimos de titularidad de la Administración General del Estado, lo que supondrá la habilitación inmediata de 1.500 plazas”, ha señalado la ministra, que se ha comprometido a seguir impulsando la “colaboración” entre administraciones.
“Ceuta es un verdadero ejemplo de convivencia entre culturas, tradiciones y confesiones que ha demostrado durante décadas que esa diversidad es una de sus fortalezas”, ha destacado la política navarra, que ha repudiado los intentos por aprovechar la emergencia para esparcir “discursos de odio” e “inocular miedo”.
En esa línea ha valorado que la sociedad caballa haya “arrinconado” esos intentos. “El Gobierno de España ha estado, está y estará al lado del pueblo de Ceuta”, ha aseverado Saiz, que ha valorado la "coherencia" de la política migratoria del Ejecutivo de Sánchez, que persigue flujos "regulares, ordenados y seguros".
La titular de Migraciones ha criticado los "palos en las ruedas" que, según ha lamentado, está poniendo el PP acercándose, desde su punto de vista, a las posiciones de Vox. "Es incuestionable el compromiso de este Gobierno, con palabras y con hechos, políticas y medidas, de acompañamiento a Ceuta", ha añadido antes de pedir a los de Feijóo que "vuelvan a ser un partido de Estado".
