El daño de la crisis en la imagen de la ciudad se estima inicialmente en más de 170 millones
La Cámara de Comercio de Ceuta ha estimado este domingo en un estudio "por primera vez" la valoración económica del daño causado a la imagen, la confianza y la capacidad de atracción de Ceuta por la crisis de soberanía desatada el 30 de julio, que se estima inicialmente en 170,1 millones de euros. "Esta cantidad no se suma a los 33 millones de euros de pérdidas directas: las dos cifras responden a métodos diferentes y algunos de sus efectos podrían coincidir", ha advertido.
"La imagen de una ciudad", ha alertado, "influye directamente en las decisiones de turistas, inversores, empresas y profesionales. Su deterioro puede prolongar las cancelaciones, restar eficacia al trabajo de promoción realizado durante años, paralizar inversiones, dificultar la llegada de nuevos proyectos y aumentar el coste de recuperar la confianza". Este daño "no desaparece cuando termina la fase más intensa de la crisis", pues "sus consecuencias pueden prolongarse durante meses y afectar a la demanda turística, la implantación de empresas, la atracción de talento y la percepción de Ceuta como lugar para visitar, invertir, residir o trabajar".
Según la Cámara, "la seguridad es la principal prioridad para el 80% de las empresas. No se trata únicamente de una preocupación general. Para el tejido empresarial, recuperar la seguridad y la normalidad es una condición imprescindible para que la economía vuelva a funcionar".
La gravedad de los datos es coherente con la situación excepcional reconocida por el Gobierno de España mediante el Real Decreto que declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta. La declaración no cuantifica las pérdidas económicas, pero confirma que la crisis supera las capacidades ordinarias y requiere una respuesta coordinada y extraordinaria.
Además del restablecimiento de la seguridad, el 78% de las empresas reclama ayudas directas; el 53%, bonificaciones fiscales y sobre cuotas; y el 48 %, apoyo financiero y medidas de liquidez. La dimensión del daño exige, según los de Bulaix, "una respuesta económica inmediata, coordinada y acorde con la gravedad de la situación. Las empresas necesitan recursos para mantener su actividad, atender sus costes y conservar el empleo hasta que se recuperen el consumo, la movilidad y la llegada de visitantes".
La respuesta debe unir tres líneas de actuación: recuperar la seguridad y el funcionamiento normal de la ciudad; proteger la liquidez de las empresas y los puestos de trabajo; y reactivar la demanda y reconstruir la confianza y la imagen exterior de Ceuta.
Las ayudas económicas y la recuperación de la seguridad deben avanzar al mismo tiempo. Sin apoyo financiero, muchas empresas pueden no tener capacidad para resistir hasta que vuelva la actividad. Sin seguridad y normalidad, las ayudas solo retrasarían las consecuencias de una caída de ingresos que seguiría produciéndose.
La Cámara advierte que "el tiempo es decisivo" porque "la prioridad no puede limitarse a compensar el daño ya sufrido: es necesario evitar que una crisis excepcional provoque la desaparición de empresas, destruya empleo y frene durante años la capacidad de crecimiento de Ceuta".